lunes, 21 de abril de 2008

Wa y cho!

Me hierve el el pecho. Ya nose como controlarlo. ¿Como hago? Me lo pregunto todos los días. Quiero llorar, pero no me sirve para nada. Quiero romper, pero no me sirve para nada. Cuando uno deja algo sin terminar, puede importarle o no, pero cuando le importa y no lo puede hacer se hace agobiante, angustiante, doloroso, rojo. Ver que no veía, escuchar lo que no oía, comer lo que no estaba habituado a comer, pensar lo que nunca pensé. Cuando lo irracional es ilusoriamente racional todo parecía ser azul. Pero me di cuenta de que nada lo es, todo lo aparenta, o no, todo es tan efímero alrededor mío. Veo morir personalidades, caer muros, desaparecer piedras y sentimientos. Nose como lo hacen. ¿Por que a mi la estaca no se me pudre? Envejece conmigo, con mi pecho. Fuego. Siento. Dentro. Podrido. O no? Pienso en los dias pares que no lo estoy. Podrido digo. Esos días pienso que mañana la cachetada será leve y que he descubierto que el mundo es gris. Desilusión si siento. Pero así me he dado cuenta de que todavía creo cosas realmente. Mas que empezar a creer, he decidido. He elegido y eso es por lo que todavia gateo. Por ver hacia donde me lleva el camino que he decidido transitar. Espero no haberme equivocado. No haberme equivocado nuevamente contigo. Hierve el agua. Me hago un te y siento como me hierve el pecho. Como me hierve el alma.

jueves, 27 de marzo de 2008

Me lo conto un amigo

"Nunca pense q seria tan dificil. Nunca. Pero que iba a ser fuerte, pesado, tajante, lo sabia. Pero nunca asi. No creo haber nunca recreado un "quizas", un "IF", que hubiese sido este. Como situacion, creo haber lo pensado mas de una vez, pero nunca crei que una persona podria sentirse asi. Solo lo veia o lo escuchaba en alguna pelicula de sábado por la tarde, en alguna editorial de la revista de los domingos, en alguna letra de alguna canción perdida, pero no los entendía. Hoy la música suena diferentes, los sabores se sienten amargos y no hay colores que te hagan levantar la vista y poder respirar hondamente y decir... Nada. No sentir nada. La paz la he perdido. Creo que cuando un hombre puede contemplar el cielo y poner su mente en blanco, ese es en periodo en el que esa persona se encuentra en su momento de "alegría". Ha encontrado su lugar y "cosa" del mundo. Fueron seis años donde no sentí el caos en el que se vive. Totalmente sordo y ciego, caminaba por la nubes entre incertidumbres. Sin preocuparme demasiado por nada, sabiendo lo que iba a venir, pisando los cuadrados sin saber donde iba a caer, pero sabiendo que iban a caer en tierra conocida (no explorada). Es el vacio que uno siente lo que no aguanta. Las palabras rebotan en una pared, esquivan la mugre juntada en pelos, formada en cera, y se filtran tan asquerosa e ineficientemente por los sesos. No hay camino final para las ondas, porque al salir de allí no hacen más que dirijirse en linea recta y perderse en el espacio infinito. Argh... No lo soporto. Hay dias en los que me gustaria arancarme el corazon y no sentir nada. No pensar en nada y volar por detrás de las rejas doradas, o simplemente perder leyes y principios, volver a reubicar las baldosas que piso. Pero no se puede hacer tan facil. ¿Por que será que el hombre piensa en el suicidio primero cuando una crisis de la que no ve solucion alguna o de la que sabe que no hay, y de la que nunca podra escapar, aparece? ¿Por que sera que esa misma idea primera le repugna tanto que apenas se le ocurre la rechaza y piensa que existe algun tipo de solucion? Los arreglos nunca son arreglos. Los problemas surgen y si no hay una solucion en forma inmediata, lo que ocurra despues nunca es una solucion. El efecto del problema tiene que ser una solucion, que es la causa, pero si se pierde en el tiempo para aparecer algun dia en el futuro ya no será su efecto. Sino que seria el producto final de otras miles, o quizás, infinitas multiples acciones consecuentes y universales de las cuales nosotros estamos excluidos de entender... Nunca lo entendere, y quizas no quiera entenderlo. Solo quiero saber si realmente existira o no.
¿Por que vuelvo y vuelvo siempre al mismo arbol, bajo la misma rama, bajo la misma sombra? Donde sé que voy a tener frio, hambre, deseos de sacar la fruta que cuelga de la rama que tengo a 4 metros sobre mi cabeza. Lo sé, pero por melancolia lo busco. A veces me gustaria perderme por los caminos sinuosos de la vida y nunca saber retornar a él y nunca poder volver. Pero hay algo que me lo impide. Hay algo que me llama a gritos desde la puerta de mi corazon a todas horas y me dice que todavia hay esperanzas. Es una palabra bastante rara: la esperanza. Casi como que no es humana, no?"

viernes, 29 de febrero de 2008

Caminar hacia adelante

No te extraño. Pero extraño tu rostro, tus cachetes, tu nariz; tus cejas, tu pelo, tus orejas; tu boca, tu labio, tu lengua, tu piel, tu mano, tus dedos, tus uñas, tus arrugas; Tu cuerpo, tu cuello, tus hombros, tu espalda, tus tetas, tu ombligo, tu panza; nuevamente tu rostro, tus labios, tu lengua, tus brazos, tus dedos, tus dientes, tus tetas, tu cintura, tu cola, tus muslos, tus piernas, al mismo tiempo tus hombros y nuevamente tu boca; de nuevo tu panza, tu espalda, tus labios, tetas y vagina. Extraño tu sonrisa leve, tus parpados entrecerrados, tu iris, tus ojos, tu mirada nuevamente en mi.... Pero nose si te extraño.

miércoles, 20 de febrero de 2008

jueves, 14 de febrero de 2008

Fragmentos de "El Señor Presidente" de Miguel Angel Asturias


" Los pordioseros se arrastraban por las cocinas del mercado, perdidos en la sombra de la Catedral helada, de paso hacia la Plaza de Armas, a lo largo de calles tan anchas como mares, en la ciudad que se iba quedando atrás íngrima y sola. La noche los reunía al mismo tiempo que a las estrellas. Se juntaban a dormir en el Portal del Señor sin más lazo común que la miseria, maldiciendo unos de otros, insultándose a regañadientes con tirria de enemigos que se buscan pleito, riñendo muchas veces a codazos y algunas con tierra y todo, revolcones en los que, tras escupirse, rabiosos, se mordían.
(...)
Una aldea vino, anduvo por allí y se fue por allá, una aldea al parecer deshabitada, una aldea de casas de alfeñique en tuza de milperíos secos entre iglesia y cementerio. ¡Que la fe construyó a la iglesia sea mi fe, la iglesia del que se va alejando se le empañó en los ojos. Aquella tierra de asidua primavera era su tierra, su ternura, su madre, y por mucho que resicitara al ir dejando atrás aquellas aldeas, siempre estaría muerto entre los vivos, eclipsado entre los hombres de los otros países por la presencia invisible de sus árboles en cruz y de sus piedras para tumbas.
(...)
Las tumbas no besan a los muertos, ella no debía besar; en cambio, los oprimen mucho, mucho, como ella lo estaba haciendo. Son camisas de fuerza y de cariño que los obligan a soportar quietos, inmóviles, las cosquillas de los gusanos, los ardores de la descomposición. Apenas aumentó la luz incierta de la rendija un incierto afán cada mil años. Las sombras, perseguidas por el claror que iba subiendo, ganaban los muros paulatinamente como alacranes. Eran los muros de hueso... Huesos tatuados por dibujos obscenos. Niña Fedina cerró los ojos-las tumbas son oscuras por dentro-y no dijo palabra ni quiso quejido- las tumbas son calladas por fuera."


lunes, 11 de febrero de 2008

martes, 5 de febrero de 2008